La Dirección General de Tráfico (DGT) ha decidido instaurar un nuevo plan de vigilancia para las carreteras españolas con el objetivo de intensificar el control de seguridad en las vías convencionales. El proyecto, que se inició el pasado mes de febrero, persigue quitar todos los radares móviles de las autopistas y autovías para trasladarlos a carreteras segundarias.
Según la directora de la DGT, María Seguí, estos dispositivos de ondas electromagnéticas estarán repartidos por 1.200 tramos de diferentes vías convencionales a lo largo de todo el territorio español. Asimismo, todos y cada uno de los radares estarán claramente identificados a través de la página web de dicha institución. Un total de 850 dispositivos (la mitad de ellos móviles) de los que dispone tráfico para este sistema preventivo.
Durante el 2014 fallecieron 8 de cada 10 víctimas en accidentes de tráfico que tuvieron lugar en vías convencionales. Unos datos que han impulsado a tomar partido en el asunto a través de este nuevo plan de vigilancia. Pues tal y como cree el organismo, los conductores suelen ser más precavidos y levantan el pie del acelerador al ser conscientes de la existencia de un radar en la carretera.
Por otro lado, los criterios de ubicación de radares móviles responderán a varios factores: la peligrosidad, teniendo en cuenta el número de accidentes totales y graves ocurridos, y la velocidad media de circulación en ese punto en concreto. La DGT ya ha decidido cuáles serán los tramos elegidos en siete provincias, ya que su implantación completa está prevista para comienzos de verano.
Este nuevo plan de control de la velocidad en las carreteras conlleva, a su vez, otras medidas de prevención. Tráfico ha ordenado que todos los radares fijos y móviles sean totalmente visibles. Además, Seguí ha querido recalcar que, debido a la claridad con la que se publica la localización de los dispositivos en la página web, no existe afán recaudatorio alguno por parte de la Dirección General de Tráfico.







