Equivocarse al repostar puede ocurrirle a cualquier conductor. La diferencia está en cómo se actúa. Evitar arrancar el motor y seguir un procedimiento adecuado reduce significativamente el riesgo de daños en el sistema de alimentación.
Aunque puede generar preocupación inmediata, lo más importante es saber cómo actuar. En muchos casos, reaccionar correctamente marca la diferencia entre una simple intervención técnica y una avería mucho más grave.
¿Es peor echar gasolina en un coche diésel o diésel en uno gasolina?
Cuando se trata de repostar el combustible equivocado, no todos los errores tienen el mismo impacto.
En un coche diésel, introducir gasolina puede resultar especialmente delicado. El sistema de inyección diésel trabaja con alta presión y necesita la capacidad lubricante del gasóleo. La gasolina, al tener menor poder lubricante, puede provocar desgaste en componentes sensibles si el vehículo se pone en marcha.
En cambio, si se introduce diésel en un coche gasolina, el motor no está diseñado para quemarlo correctamente. Esto puede generar fallos en la combustión, tirones o incluso impedir el arranque.
En ambos casos, la gravedad dependerá de la cantidad repostada y, sobre todo, de si el motor llegó a funcionar.
Qué ocurre dentro del motor cuando se mezcla el combustible
El motor está diseñado para funcionar con un tipo específico de carburante. Cuando se introduce un combustible distinto al recomendado, la combustión no se produce en las condiciones previstas por el fabricante.
Si entra gasolina en un motor diésel, el sistema de inyección puede perder lubricación, ya que el gasóleo actúa también como lubricante en este tipo de motores. En los vehículos modernos, donde las tolerancias mecánicas son muy ajustadas y los sistemas trabajan a alta presión, una lubricación inadecuada puede afectar componentes especialmente sensibles como la bomba de alta presión y los inyectores.
En el caso contrario —diésel en un motor gasolina— la combustión no se realiza correctamente. El motor puede presentar fallos de encendido, humo excesivo o incluso no arrancar, ya que el sistema de bujías y la relación de compresión están diseñados para gasolina.
Ahora bien, no todos los errores al repostar tienen la misma gravedad. Dentro del mismo tipo de combustible, también existen variantes, como la gasolina 95 y la gasolina 98. En este caso, la diferencia está en el índice de octano, que mide la resistencia a la detonación.
Repostar gasolina 98 en un vehículo que utiliza 95 no supone un problema mecánico, ya que el motor puede funcionar correctamente con un octanaje superior. En cambio, utilizar gasolina 95 en un coche cuyo fabricante recomienda 98 puede afectar al rendimiento si se hace de forma habitual, especialmente en motores de alta compresión o turboalimentados. Sin embargo, no suele generar daños inmediatos como ocurre al mezclar gasolina y diésel.
Por eso, la gravedad del error depende no solo del tipo de combustible introducido, sino también de la cantidad repostada y de si el vehículo llegó a ponerse en marcha.

Cargar combustible equivocado: qué hacer al darse cuenta
Si te das cuenta de que has cometido el error justo después de repostar el combustible equivocado, lo más importante es no arrancar el coche.
Encender el motor hace que el carburante circule por el sistema de alimentación, lo que incrementa el riesgo de daños. Incluso mover el vehículo unos metros puede empeorar la situación.
Mantener la calma y evitar el arranque es la primera medida para minimizar posibles consecuencias. En nuestras gasolineras contamos con personal en pista que podrá asesorarte frente a esta problemática habitual, evitando que el problema vaya a más.







